¡Aterrizando en la realidad! (O manual para dejar de soñar con Heidi y empezar a comprar casa en Asturias) 🤡👋
Amig@s, hace tiempo que no me pasaba por aquí a escribir.
La verdad, he estado hasta arriba gestionando la oficina de Gijón con Lola y David, captando nuevas propiedades, cerrando visitas y negociando con otras agencias locales.
Pero entre tanto ajetreo, he visto un patrón que se repite día tras día y, como yo no soy de las que ponen la típica «sonrisa americana» de vendedor de humo, hoy vengo a contaros verdades.
Mi misión hoy no es venderte nada, es dirigirte.
Quiero bajarte de tus fantasías inmobiliarias y de ese «Mundo de Yupi» en el que vivís muchos, para que aterricéis de golpe en la tierra asturiana.
O sea: la cruda realidad.
Cada cliente es un mundo, tiene su encanto y sus deseos.
Pero cuando un novato se despierta un día con la idea de comprar, el 80% de vosotros tenéis la misma película montada en la cabeza:
“Quiero una casita aislada estilo Heidi, con su prado verde, muy ‘kuki’, cerca de la costa pero sin vecinos.
Ah, y que tenga el tejado perfecto, que no necesite mucha reforma, que tenga fibra óptica de alta velocidad y un Mercadona a 5 minutos. Y lo más importante: ¡que cueste 50. 000 euros! »
Y no acaba ahí.
Encima queréis que el precio sea negociable (bajarle 15 o 20 mil euros de golpe) y, a ser posible, pagarla a plazos.
Vamos a ver, almas de cántaro… estáis mezclando unas fantasías más surrealistas que un cuadro de Salvador Dalí con una realidad que solo un psiquiatra inmobiliario (o sea, nosotros) puede entender.
Lola y yo a veces flipamos en colores, pero nuestra paciencia es infinita porque queremos ayudaros.
Tenéis que entender una regla de oro.
En el mundo inmobiliario todo se basa en tres pilares: 1. Ubicación, 2. Precio y 3. Atributos (estado/calidad).
Tú vienes pidiéndome un Ferrari rojo por 5. 000 euros. ¿Y qué pasa?
Que yo te ofrezco un coche rojo, sí, pero viejo, abollado y de otra marca, porque es para lo que te llega el presupuesto.
Y sales de la oficina desilusionado, peregrinando por portales inmobiliarios buscando esa casa ideal que JAMÁS va a existir.
Ni en Asturias, ni en Galicia, ni en Narnia.
Asturias está cara y se va a poner más cara, y los precios suben más rápido que vuestro saldo en el banco.
Tenéis dos opciones: o aceptáis mi oferta (el coche usado que sí funciona y podéis disfrutar desde el día 1), o seguís soñando con el Ferrari mientras se os pasa la vida.
La casa perfecta al 100% no existe; incluso si te construyes la tuya propia, acabarás teniendo algo que te encaja al 80%.
Para que nos entendamos y mis compañeros de profesión no acaben con úlcera, aquí os dejo las 5 REGLAS SAGRADAS para no volvernos locos (ni a vosotros, ni a nosotros):
🔥 1. Sin dinero, no hay baile.
Si no tienes el dinero en cash o una hipoteca de verdad aprobada (no esa simulación online que hiciste a las 3 de la mañana), no llames a las agencias.
Nadie te va a reservar una casa mientras intentas vender tu piso o vas al banco a ver «qué te dicen».
Sin dinero no hay trato.
Esto funciona así en cualquier negocio, y el nuestro no es una ONG.
Nosotros te podemos ayudar con mediadores financieros, pero la realidad económica la pones tú.
🚜 2. Conócete a ti mismo (y tus limitaciones).
Ten claro qué quieres y, sobre todo, qué eres capaz de gestionar.
* Si quieres animales de granja, olvídate de parcelas en urbanizaciones pijas: tendrás denuncias vecinales al día siguiente.
* No te vayas al monte a jugar a ser Heidi si no sabes ni cambiar una bombilla.
* Y aviso a navegantes (especialmente a las mujeres solas, y lo digo desde el cariño realista): no te compres una casa en el campo profundo si no estás dispuesta a ser una «Macho-Mari».
Entre desbrozar fincas, arreglar tejados, destupir arquetas, cortar leña y tapar goteras, se te va a vaporizar el feminismo y la manicura en dos días.
A menos que seas rica y contrates a un séquito de especialistas, o tengas la suerte de encontrar un vecino enamorado que te lo haga todo (y eso, amig@s, suele salir caro de otras formas… ), la vida rural es dura.
💰 3. Ajusta tus caprichos a tu cartera.
Te lo digo muy en serio: la casa que quieres EXISTE.
De verdad.
Pero cuesta 300. 000 euros, no 50. 000.
Soñar es gratis, pero comprar no.
Si bajas tus exigencias de atributos, sube la probabilidad de encontrar algo.
Con el tiempo y dinero, podrás convertir esa propiedad modesta en tu palacio.
Si te toca la Lotería de Navidad, te construyes el Taj Mahal con pavos reales y váteres de oro si quieres, el dinero da libertad.
Pero hoy, con lo que tienes, te pueden bajar 5. 000 o 10. 000 euros… ¡pero no esperes rebajas de 200. 000!
📉 4. La rentabilidad no es magia, es lógica.
No compres ruinas en pueblos fantasma por 10. 000 euros pensando que has hecho el negocio del siglo.
La ubicación manda.
Si metes 100. 000 euros de reforma en un pueblo donde nadie quiere vivir, has tirado el dinero.
Ojo al dato: muchas casas de pueblo en Asturias no tienen ni registro, ni catastro bien hecho, ni escrituras.
Los dueños a veces no tienen ni un duro para legalizarla antes de la venta.
Ahí es donde entras tú: si asumes el riesgo y tienes paciencia para firmar unas arras y esperar a que gestionemos el papeleo, puedes conseguir chollos.
Pero si quieres «llegar y firmar» con todo impoluto, prepara la cartera porque eso se paga.
🚫 5. Respeta el tiempo (o entrarás en la Lista Negra).
Antes de llamar, LEED el anuncio, por favor.
Mirad los vídeos.
No preguntéis lo que ya está escrito en la primera línea.
Y si tienes cita: aparece.
Si no puedes ir, avisa.
Pero si nos dejas plantados y encima no coges el teléfono… felicidades, acabas de entrar en la «lista negra» que compartimos entre agencias.
Estamos para colaborar y gestionar la compra más importante de tu vida, no para acompañarte de paseo porque estás aburrido el sábado por la tarde.
Resumen final:
No existe la propiedad ideal, igual que no existe el amor de película.
Buscar la casa perfecta con un presupuesto ajustado es como querer salir con una supermodelo multimillonaria siendo tú una persona normalita: no os vais a cruzar ni por la calle ni en Tinder.
Ajusta tus caprichos, busca una propiedad que sea un «amor posible» de tu nivel, y sé feliz transformándola en tu hogar.
Es mejor eso que perder el tiempo en una búsqueda eterna que nunca va a acabar a tu favor.
Bienvenidos a la realidad. Aquí os esperamos para cuando estéis listos. 😉




