Descripción
Querido club, os traigo una de esas raras joyas que no pienso lanzar a los leones de las redes sociales abiertas. He bautizado a esta maravilla como «La Coqueta Riosana», y se queda estrictamente en nuestra burbuja, porque os aprecio y porque la vida es demasiado corta para lidiar con turistas inmobiliarios de fin de semana.
Hablemos de realidades, sin anestesia pero con cariño: 125 metros cuadrados en Riosa para respirar sin chocaros con las paredes. Es un primero sin ascensor. Antes de que sufráis por vuestros meniscos, miradlo como lo que es: la garantía absoluta de llegar a la vejez con unas pantorrillas de acero. Un mínimo peaje a cambio de mucha paz mental.
Es todo exterior y tiene unas vistas a la montaña que curan la ansiedad más rápido que cualquier retiro espiritual carísimo. Pero el verdadero salvavidas de la cordura son sus dos terrazas. Sí, habéis leído bien, dos.
Por un lado, la joya de la corona en el salón: amplia y soleada. Pensadlo fríamente: si el universo decide castigarnos con otro encierro, vosotros no estaréis asomados a una triste ventana. Estaréis tomando el vermut o el café de la mañana en vuestra propia terraza, aplaudiendo a las ocho (o simplemente observando) mientras os bañáis en la más pura y absoluta envidia de los vecinos. Ese nivel de superioridad moral no tiene precio.
Por otro lado, la salvación logística: una pequeña terraza cerrada junto a la cocina. Básicamente, el rincón del pudor perfecto para tender la ropa interior lejos de miradas indiscretas y la garantía de que la caprichosa lluvia asturiana no arruinará vuestra colada.
Cuenta con cuatro dormitorios (para la familia, para las visitas o para cerrarlos con llave y fingir que no existen) y dos baños diseñados para evitar conflictos internacionales en casa: uno en suite, para que tengáis vuestro santuario privado e inviolable, y otro en el pasillo para dar servicio al resto de habitaciones y aseguraros de que las visitas no pisen vuestro territorio. Además, incluye un trastero bajo cubierta de 40 metros cuadrados. Literalmente, una dimensión paralela donde podéis esconder cadáveres emocionales, bicicletas estáticas que nunca usasteis y todo lo que no os hace felices pero os da lástima tirar.
¿Y la ubicación? A 15 minutos de Oviedo. Esto es pura estrategia financiera y social. Si el presupuesto no da para presumir de un ático en la calle Uría, esta es la solución elegante. Y ojo, que el lujo burgués no termina aquí: si un día os da pereza conducir o queréis cenar en la capital regándolo todo con buen vino sin temer al alcoholímetro, tenéis la parada del transporte público en la mismísima puerta. Desde las 7:00 de la mañana hasta las 22:30 de la noche, un autobús os lleva a Oviedo y a otros destinos. Básicamente, un chófer con horario extendido para que otro lidie con el tráfico mientras vosotros miráis por la ventanilla.
Cuando la gente pregunte, siempre podéis entrecerrar los ojos, adoptar un aire de misterio aristocrático y responder: «Mi Coqueta Riosana está cerquita de Oviedo, hacia la montaña». Te sientes como un auténtico ciudadano de la capital asturiana, pero pagando 110.000 euros en lugar de tener que empeñar un riñón.
Grande, en buen estado y con los papeles listos para firmar una compraventa más rápida que el arrepentimiento tras una mala cita. Entras, firmas, y a disfrutar del vermut al sol.
El que parpadea, se lo pierde. Avisadme los interesados.
📞 Lola Galindo: 640 81 38 07
📞 Olga Kulikova: 663 45 33 96 (WhatsApp)
El precio indicado no incluye los gastos de compraventa. Los gastos de notaría, registro e impuestos (ITP, IVA o AJD según corresponda) serán por cuenta del comprador.

























